Da una mezcla de pena y asco contemplar la derecha parlamentaria que tenemos en España. Quien me lea sabe a la perfección que nada admiro ni tengo que ver el con el PSOE, el gobierno de la nación y esa llamada izquierda posmoderna y woke que le apoya.
A la edad que tengo, he vivido habitualmente la exaltación por parte de nuestros conservadores de un patriotismo de signos, festejos y alharacas. Hasta ahora mismo, las buenas gentes de derecha nacional aún se emocionan viendo desfilar a la legión en las procesiones de Semana Santa, mientras muchos de ellos visten la túnica nazarena y lloran delante de la Virgen del Rocío o de cualquier otra. Son los mismos que pelean por la enseñanza concertada y religiosa en la escuela, y en cualquier debate televisivo sobre la memoria histórica, acusan a cualquier cosa que no sean ellos mismos de quemar conventos y perseguir cristianos. Tampoco falta su concurrencia en los desfiles de las fuerzas armadas con gritos de ¡ Viva España¡ y de paso abucheos al gobierno socialista, con frase tan educadas y edificantes como "Pedro Sánchez, hijo de puta".
Ellos han vivido, y aún viven, en este imaginario, compartido de buena fe, todavía, por gentes humildes y sencillas, no así por las élites económicas y políticas que defienden esta ideología nacional católica, cuando todo este teatro en realidad esconde sus verdaderos intereses, que no son otros que los de su propia cartera y la de los amos del mundo a los que sirven.
La Historia y los hechos cada cierto tiempo afloran las contradicciones, y en estos momentos asistimos a uno de esos momentos críticos. Y caen las caretas.
En estos mismos días, toda la derecha política nacional y todos los medios de comunicación que la siguen, no cejan en su apoyo al Estado de Israel y al criminal que lo preside, el tal Netanyahu, con ocasión de la postura española ante el conflicto de la Guerra de Irán, a pesar de que este sujeto, genocida y malvado donde los haya, se ha permitido el lujo de amenazar con todo tipo de actos a España y de presionar a nuestro gobierno para que los actos antisionistas sean prohibidos en todo nuestro territorio. Es más, personalmente he podido leer en páginas sionistas de internet, amenazas veladas (medio en broma, medio en serio) de lanzamiento de misiles sobre el territorio nacional español ; y estas amenazas cobran fuerza y cierta verosimilitud, cuando uno de los más importantes aliados de Marruecos es el estado de Israel, el cual nos amenaza con la reivindicación de Ceuta y Melilla, y con la boca pequeña de las islas Canarias.
Y en cuanto a la religión sucede otro tanto. El personaje zafio, criminal y grosero que habita la Casa Blanca, viene atacando al Papa y el Vaticano, por su postura ante la guerra de Irán. Incluso, el personaje grosero vendepisos y pederasta gringo ha llegado a divulgar de forma sacrílega imágenes en la que se ha disfrazado del mismísimo Jesucristo.
Mientras todo esto sucede y las tropas sionistas del estado de Israel, han llegado a bombardear a los soldados españoles en el Líbano, en misión de interposición a cargo de la ONU, e incluso a secuestrar y maltratar durante unas horas a uno de ellos, la derecha parlamentaria nacional mira hacia otro lado, como también lo hace en relación a los recientes escándalos sobre pederastia, satanismo, e incluso canibalismo descubiertos, a cargo de las élites de los Estados Unidos, léase la Lista Epsein.
Para nuestra derecha nacional ( PP y Vox, y en ocasiones Junts), Estados Unidos sigue siendo un país maravilloso, que nunca invade a nadie, e Israel un ejemplo democrático a seguir a pesar del genocidio que practica un día sí y el otro también contra el pueblo palestino. Que uno y otro ofendan al Vaticano y a Jesús mismo, se dicen, no tiene importancia y si se amenaza a España y se agrede a nuestros soldados, se salda como un malentedido.
A estos herederos del franquismo, hoy reconvertidos en ultraliberales, les recuerdo que Franco nunca reconoció al estado de Israel y en la guerra de 1967, no cedió a los gringos el uso de las bases españolas para apoyar al estado de Israel.
Como corolario, me explicaré de que porqué, a mi juicio sucede todo esto.
Los dirigentes de estos partidos y sus huestes parlamentarias ( PP y VOX), ya sólo son católicos y patriotas de postureo y procesión. Saben que una parte de su clientela ( para ellos son clientelas, no simpatizantes o afiliados) se mantiene en la tradición cristiana y claro, hay que cuidad el voto ; en cuanto al ejército, aparentan cuidarlo, pues nunca se sabe si les puede resultar necesario para echar a cualquier adversario del gobierno de España, cuando no sea suyo.
Pero de verdad, de verdad, ellos no tienen religión, ni menos aún patria. Su única devoción religiosa y su única patria es la cartera. Y hoy mismo, la mayor parte de las élites financieras e industriales nacionales no son más que franquicias en España de otras multinacionales del mismo signo, que como buenos fondos de inversión inversión globalistas dependen de los Estados Unidos, Israel y la City de Londres.
Este es el credo de las élites políticas de la derecha nacional y su objetivo : conseguir llega a ser unos buenos esbirros y capataces de sus amos extranjeros. Para eso educan a sus hijos en universidades norteamericanas y viven, con profunda admiración, en la cultura anglosajona. Por eso miran hacia otro lado, y llegado el caso, para mantener su estatus, llegarían a venderse a toda España o parte de ella. Ya lo hizo emérito Juan Carlos I cediendo a Marruecos el Sahara español y mucho antes ( 1808) sus ascendientes Carlos IV y Fernando VII, cediendo la corona del reino de España a José I, el hermano de Napoleón.
Una reflexión final : es probable que, la juventud española, sin vivienda y empleos precarios y mal pagados, descuidada absolutamente por la izquierda del sistema ( PSOE y sus satélites), que lleva años entregada exclusivamente a la agenda WOKE y no ha hecho nada por formarla, le entregue el poder en las próximas elecciones a nuestra derecha vendepatrias.
Más de uno debería tomar nota del peligro, más todavía con el futuro de la situación internacional en la que ya estamos, y la que viene.
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