Bastante mal ya estaban las cosas, Ceuta, la vivienda y una dirigencia europea que nos quiere llevar a una guerra contra Rusia, cuando en las fiestas de mi pueblo, que es Monzón, una ciudad a 30 kilómetros de Cataluña y de unos 18.000 habitantes, unos energúmenos en uno de los conciertos musicales celebrados, al interpretar el grupo Dalton Bang una pieza en catalán abuchearon a los músicos y llegaron a lanzar objetos al escenario.
Cierto es que se ignora a esta fecha la procedencia de estos sujetos, habida cuenta las fiestas de la localidad son muy concurridas por gentes de todos los lugares, y también es cierto, al parecer, que la actitud incívica se centró exclusivamente en una parte reducida del público.
Monzón es una ciudad muy cercana a Cataluña y a la parte del territorio aragonés conocido como la Franja. Por todo ello, el catalán es una lengua nada extraña a gran parte de la población y me atrevo a decir que una gran parte de la misma lo entiende.
No tendría todo lo sucedido mayor importancia, si no fuera porque la noticia ha trascendido y el periódico digital catalán, ampliamente leído, El Nacional. Cat, se ha hecho eco de la noticia y la ha destacado en sus páginas.
Monzón es una ciudad, por otra parte, que vive comercialmente muy cerca de LLeida ciudad y provincia, y la relación con Cataluña es y ha sido más que frecuente. Por esta razón, siempre hemos sido vecinos bien avenidos.
Dicho todo lo cual, es preciso señalar que existen y han existido gentes interesadas desde hace tiempo en romper y quebrar estas relaciones, y si no los paramos acabarán estropeándolo todo.
Estas gentes llevan tiempo trabajando en la tarea : primero, consiguieron separar muchos pueblos de la zona oriental de la provincia de Huesca de la que hasta entonces había sido, desde siglos, su diócesis eclesiástica, que no era otra que LLeida. Estamos hablando de una diócesis nacida en 1.149 que por presiones catalanofóbicas fue segregada en 1995.
Y desde entonces no ha tenido suficiente. Siguen en su empeño recorriendo los territorios de la Franja, que no han hablado más que catalán junto con caatellano toda su vida, "ilustrándolos" para convencerlos de que la lengua que hablan no es otra que el " chapurriau". Lo gracioso es que alguno de estos " filólogos profesores" son gente madrileña, asentada recientemente en la provincia, que en su vida hay oído hablar catalán.
Estos caballeros tienen nombre y apellidos. Son gentes del felizmente cuasi desaparecido partido político PAR ( la autoridad judicial anuló el último de su congresos) con muy pocas luces y actualmente sectores del partido VOX, que día a día inoculan por diversos medios en la población su patológica catalanofobia.
Va siendo hora de denunciar sus prácticas que sólo hacen que fomentar el odio. Los habitantes de Huesca y LLeida, tantos años unidos por excelentes relaciones nos merecemos preservar nuestra convivencia que comenzó a desarrollarse en la ya desaparecida Corona de Aragón.