Las primeras hojas han comenzado a caer. Dentro de poco las calles, senderos y paseos comenzarán a amarillear. Y mientras esto sucede, nuestra vecina Francia arde, nunca mejor dicho, en calles y plazas. Hasta el ayuntamiento de Limoges ( ciudad famosa por sus porcelanas) ha sido incendiado y ha acabado gravemente deteriorado.
En la combativa nación gala, las paredes han comenzado a ser el lugar preferido de los revolucionarios para expresar sus opiniones en relación a lo que está sucediendo.. Un mensaje ha llamado mi atención ( lo he leído en Le Monde) : " Il fait noir au pays des lumieres", que podría traducirse en su sentido final, como " ha caído la noche en el país de las luces".
La frase tiene profundidad histórica. Efectivamente, en el siglo XVIII Francia, superando al Renacimiento, fue el país de la Ilustración protagonizada por pensadores como Rousseau, Voltaire, Diderot o D¨lambert, entre otros. La ciencia y la superación del antiguo régimen, calificado de oscurantista, anunciaban un nuevo mundo a través de la Enciclopedia, junto con el Deísmo y el progreso. Todo ello estaba llamado a poner al hombre en el centro de su destino y a superar el viejo orden y organización social, asentado hasta entonces a través del " Trono y el Altar".
A esta nueva doctrina que alumbraba y prometía una superación del antiguo orden y la felicidad, los historiadores y los nuevos revolucionarios, definieron este anunciado nuevo progreso como el "Siglo de las luces".
Cierto que hoy, en la Francia del impresentable Macrón, las luces se han oscurecido, en un momento en que el modernismo está apunto de fallecer en casi todo el mundo y en especial en Europa. Ahora bien, es momento de recapacitar si lo que sucedió inmediatamente después de la luces de este nuevo humanismo, que acabó desencadenado la Revolución francesa en 1789, fue una nueva doctrina liberadora o bien se hicieron presentes en la historia los intereses de una nueva clase social desplazando al antiguo régimen y su organización social. Ahora, ya sabemos que esa nueva clase, la Burguesía, fue la que desencadenó la revolución. Toda revolución requiere sus intelectuales y un trabajo previo difundiendo los principios llamados a justificarla. Lo que acabaron expandiendo los intelectuales citados fue entonces la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad frente al absolutismo de las monarquías, pero agazapado detrás de aquellos programas la nueva clase social emergente, es decir la burguesía, fue imponiendo la acumulación de capital, el control de los medios de producción y la apropiación en su beneficio de los bienes comunales de los pueblos y eclesiásticos a través de las diversas amortizaciones, con el fin de crear y desarrollar la revolución industrial que los nuevos avances tecnológicos ya permitían.
Pronto aquellas maravillosas proclamas, alumbraron a un Napoleón, en forma de dictador ilustrado y detrás de él seis guerras de coalición que asolaron Europa. Cuando el ilustrado Bonaparte fue derrotado finalmente, el Congreso de Viena reconoció que en lo económico la burguesía había tomado ya el poder económico ( 1814) y se dispuso a poner en práctica la Revolución industrial. El poder político lo tomaría un poco mas tarde.
Poco después de 1814 llegó el Capitalismo y con él la codicia en forma enriquecimiento sin fin, a costa de lo que fuese. El ídolo vino en forma de ganancias y beneficios. Todo valía para justificar ese principio carente de valores, que si bien permitió un crecimiento espectacular de la riqueza, a costa de la explotación de las personas como mercancías, incluidos los niños, impidió por otra parte cualquier distribución de dicha riqueza entre los pueblos, generando pobreza y miseria.
Como la Historia es dialéctica, no tardaron en hacer su aparición en la Historia Marx y Engels, lo que provocó el nacimiento de las doctrinas socialistas de la mano de masas explotadas y empobrecidas que el novedoso capitalismo había creado. Poco después, el monstruo ya desbocado gracias a la ambición y la codicia, que sus respectivas burguesías nacionales estaban creando ( los tiburones se pelean entre ellos por la carnaza) ya había dado lugar a la guerra Franco Prusiana, el reparto de África ( Conferencia de Berlín) entre las diversas burguesías de los distintos países de Europa, naciendo así el Colonialismo, y finalmente el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial en 1914.
En pleno apogeo de este monstruo, en 1917 las masas de explotados tomaron el poder en Rusia, apartándose de la I Guerra mundial, creando la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Aquello fue el comienzo del ejemplo, que la posteriormente guerra mundial ( 1939- 45) no sólo no detuvo, sino que acabó consolidando. Se diga lo que se diga, la URRS a costa de grandes sacrificios derrotó al nazismo y el mundo se pobló de repúblicas socialistas desde el Este hasta la misma Alemania, Cuba en Latinoamérica y China y Corea en Asia.
Fue entonces cuando el capitalismo entró en pánico, temiendo que los trabajadores tomaran el poder en los países donde todavía no lo había hecho. Fue a partir de entonces, cuando en un repliegue táctico como forma defensiva creo e hizo nacer, utilizando a los partidos social demócratas en Europa y los Estados Unidos, pero sobre todo en aquella, el llamado estado del bienestar. A las masas proletarizadas, se las dotó de seguros de salud y previsión social, así como de vivienda y adecuados salarios para evitar el contagio, porque se diga lo que diga hacia los regímenes socialistas llevaban ya mucho tiempo dispensando estos derechos a sus nacionales, sin explotar a otros países como el occidente que lo seguía haciendo con sus colonias.
Este status quo duró hasta mediados de los años 1990 del pasado siglo. Los estados socialistas, gracias a las traiciones de su dirigencia, en especial la URSS, fueron despareciendo, salvo China y poco más. Y fue cuando entonces los pueblos de Europa, que habían servido de frontera y defensa contra los regímenes socialistas, comenzaron a darse cuenta, a descubrir, que un nuevo escenario se les preparaba.
Este escenario, en realidad, nada tenia de nuevo. La bestia, el ídolo ambicioso, el depredador y explotador del hombre y la naturaleza no había muerto. Simplemente se había ocultado en la cueva a la espera de mejores tiempos. Su perversa condición amoral en nada había cambiado. Por ello, pronto se puso de nuevo en marcha. Eso es lo que hemos visto, estamos viendo, en toda Europa : el desmantelamiento del estado del bienestar, añadiendo esta vez que la bestia ha descubierto que con las nuevas tecnologías ya no va a necesitar a la mano de obra que en la Revolución industrial le fue necesaria.
De esta forma, todos lo hemos estado viendo estos últimos años, las listas de espera sanitaria aumentan, la educación se degrada en todos los ámbitos, los servicios sociales disminuyen, los salarios pierden poder adquisitivo de forma galopante y la vivienda en propiedad o alquiler, se halla a previos prohibitivos, mientras los de siempre, que nunca dejaron de ser ricos y poderosos, ahora lo son escandalosamente.
Este fenómeno se da en Europa y en el mundo. Por eso, estamos volviendo al mundo antes de que los estados socialistas existieran y dieran miedo a toda esta banda de psicópatas y hienas que dirigen occidente a través de sus terminales mediáticas y políticas, con la complicidad de la llamada socialdemocracia.
La revuelta ha prendido en Francia, le han seguido Bélgica e Italia. Albania se ha contagiado y por ahora en España gente despistada y dirigida por posmodernos y falsos partidos de izquierda ha plantado tiendas de campaña en la plaza de Sol. Ya veremos en que queda todo esto, pero al contrario que en Madrid, en Francia se combate y volviendo a los orígenes se canta la Internacional y la gran mayoría quiere salirse de esa cárcel de pueblos, La Unión Europea, que en nombre de la plutocracia oprime Europa
Mientras los ricos son cada vez mas ricos y la legión de pobres aumenta, incluidos esos que equivocadamente se autoidentificaban como clase media, la lucha de clases, que nunca se fue, vuelve con fuerza. La lucha en Francia ya es trasversal, obreros, agricultores y estudiantes. No olvidar que Francia en 1874 proclamó en Paris la Comuna.
Para frenar la lucha de los pueblos, las élites depredadoras harán de todo, incluso fomentar una guerra. Es más, ya lo están haciendo señalando a Rusia. Atentos pues.