Parece ser que los poderes fáctico-imperiales, es decir Wal Street, La City de Londres y el complejo militar -industrial de los Estados Unidos, poco a poco están comenzando a quebrar la decidida voluntad de Trump para acabar con la guerra de Ucrania.
Nos hemos sorprendido estos días, con la noticia de que " Ucrania propone una tregua de 30 días", pero paralelamente, y al contrario de lo que se anuncia, Estados Unidos va a reanudar el apoyo a Ucrania en inteligencia satelital y suministro de armamento.
En estas condiciones, y más cuando Rusia va ganando la guerra en todos los frentes, salvo un tonto, nadie aceptaría esta propuesta.
Soy personalmente muy pesimista de como puede acabar el conflicto, después de las leves esperanzas iniciadas por Trump.
Examinemos quiénes son los poderes opuestos a cualquier solución razonablemente negociada.
1.- En primer lugar, la misma Ucrania.
Esta desdichada nación, después de una labor de fanatización e intoxicación inoculada y estimulada de su nacionalismo en gran parte de la población de Ucrania del Centro y sobre todo del Oeste ( no así en su zona Este) por los servicios secretos ingleses y Estadounidenses durante años, antes de la guerra, consiguieron despertar un odio antiruso irracional. Hoy, una parte importante del pueblo ucraniano, es una sociedad de muy difícil recuperación. Conozco personalmente muchachos muy jóvenes, que me llegaron a confesar el querer cambiarse sus apellidos, porque estos eran de origen ruso. Renegar de lo que uno es, indica un determinado desorden mental. Por otro lado, y ya antes de la guerra, desde la llegada del nuevo régimen en 2014, después del golpe de estado en Kiev, apadrinado por la CIA y el MI6, fue prohibido el idioma ruso en todo el territorio, cuando la mayoría de la población lo hablaba, y recientemente se ha llegado al extremo de prohibir el culto, incluso, de la iglesia ortodoxa rusa.
Todo este delirio hunde sus raíces históricamente, en el colaboracionismo de parte de su población, sobre todo del Oeste, con los invasores nazis en la II guerra mundial, que ahora rebrota, pues los autores de dicho colaboracionismo, son hoy los héroes del nuevo régimen de Kiev, como el criminal Stepan Bandera.
Solo hay que ver en el presente los numerosos tatuajes e insignias nazis que portan gran parte de varios batallones del actual ejército ucraniano, para darse cuenta que con la hez de la tierra, ni se puede hablar, ni negociar; más cuando en la II guerra mundial, los antecesores de los actuales nazis ucranianos, en su brutalidad superaron con creces a las propias tropas de las SS. En mi anterior articulo, y por si quieren documentarse, a través de You tube, les indique examinaran las matanzas de judíos Babi Yar, las de polacos Volinia y la excelente película " la huida de Sobibor", donde los guardias del campo de exterminio eran ucranianos, al igual que en muchos otros campos de exterminio nazis.
Con esta gente, no hay nada que hacer, más cuando ahora que los rusos avanzan en Kurs, se van descubriendo matanzas de civiles ( ancianos preferentemente) perpetradas por el ejército ucraniano, después de haber sido objeto esta población de numerosas torturas.
Con todas estas personas, por llamarles de alguna forma, no se puede ni hablar, ni negociar, ni convivir. Lo que nunca he llegado a entender, es cómo la URSS, después de la II guerra mundial no acabó, con esta hidra de una vez por todas.
Vean y contemplen ustedes estos días el rostro del amigo Zelensky y verán en él, al margen del probable rictus de consumidor habitual de cocaína, el gesto agresivo de un perro rabioso.
Con este señor y la banda nazi y corrupta que le sigue, nada puede hacerse. Sólo hay una opción en ese desgraciado país, y es desnazificarlo de una vez por todas, como ya apuntara el objetivo de la Operación Militar Especial, devolviendo partes de su geografía a Rumanía, Hungría y Polonia ( me refiero a su parte Oeste) territorios que pertenecieron a estas naciones antes de la creación artificial de un país, como Ucrania, que no tiene ni 20 años, y todas las regiones del Este y el Sur devueltas a Rusia, de las que nunca debieron haber salido para constituir el país artificial.
2.- Los patrocinadores de la guerra.
La guerra de Ucrania es en realidad, o se ha convertido, en la guerra de la OTAN, Estados Unidos, Inglaterra y la UE contra Rusia, naciones al servicio del capital y élites globalistas. Ucrania pone los muertos y los otros todo lo demás: mercenarios, inteligencia, satélites, tecnología, y sobre todo armamento y dinero, mucho dinero. Sin los patrocinadores, la guerra habría acabado en menos de un mes. Nadie cobraría su nómina en un país quebrado.
Pero también la guerra es la lucha del Occidente imperial contra Rusia, China y sus aliados. Primero es Rusia el objetivo a batir, luego los demás, Irán y China por supuesto.
Cuando el capitalismo imperialista y occidental, ya creía dominar con la caída de la URSS, todo el planeta, la dialéctica de la historia le alumbró dos nuevas potencias, Rusia y China. Y a eso hay que sumarle la incipiente decadencia que ya se manifiesta de los Estados unidos y la más que evidente de la UE e Inglaterra.
En esta guerra, occidente ha echado el resto, creyendo de una vez por todas poder vencer a Rusia, desmembrarla, poner un títere o varios al frente, y repartirse sus riquezas. Pero la apuesta le ha salido mal. Perdiendo la guerra, Occidente no sólo habrá perdido el conflicto, si no que, y esto lo que es mas grave, perderá su reputación. Todas las naciones víctimas de sus prácticas imperialistas y saqueadoras, le perderán el miedo y eso acelerará su declive y dominio del mundo. Será el final de su hegemonía.
Por eso occidente, con Estados Unidos al frente, Inglaterra y la UE, más todos los intereses financieros y militares que representan, no pueden perder la guerra.
Lucharán hasta el final contra Rusia, hasta el último ucraniano y si pueden, y nos dejamos, involucrarán en el conflicto a los pueblos europeos. Incluso barajan el uso del arma nuclear. Solamente los detiene la superioridad del armamento ruso, que daría lugar a la destrucción mutua asegurada. Pero de las elites mediocres y psicopáticas que nos gobiernan, puede esperarse cualquier cosa.
Queda guerra para rato. Y ojala me equivoque.