domingo, 31 de octubre de 2021

El Halloween : negocio y colonialismo cultural

Como todos los años por estas fechas  me he acercado  con afecto y respeto a las tumbas de mis padres y  a la de mi hermano al que perdí bien joven. Cumplo gustoso con el  deber  de la tradición como la gran mayoría de la población todavía lo hace. Hay tradiciones que nunca debieron haber existido y otras dignas de cultivarse y sobrevivir en este mundo de locos en el que nos ha tocado vivir.

Llevar flores a los cementerios, limpiar las tumbas de nuestros ancestros y dedicarles un recuerdo es una actividad que mejora nuestras espiritualidad y nos hace mejores, así como nos hace saber en esta sociedad de ídolos, materialista y vacía, que en esta vida estamos de transito, de paso, y un día u otro, habremos de hacernos las grandes preguntas : de dónde venimos y a dónde vamos, si es que vamos a  alguna parte.

Ya no digo  que,  lleguemos al extremo, como  sucede en muchas religiones animistas en África que tengamos a los muertos presentes entre nosotros y les pidamos regularmente consejo ante ciertas decisiones a tomar.  Pero en nuestras cultura mediterránea al menos a los muertos, y más sin son de los nuestros, se les tiene y les debemos un respeto. 

Por eso, cada año me indigna más, como supongo  a una gran mayoría de todos nosotros que estos días una parte importante del país vaya haciendo el memo con las fiestas de Halloween.

La dichosa fiestecita yanqui llegó a nuestras ciudades hace aproximadamente unos 20/25 años. Antes la fiesta era algo ajeno a nuestras cultura ;  pero como una mayoría de papás empezaron a enviar a sus hijos a estudiar al imperio, pensando que con el dominio del inglés les esperaría a la vuelta de la esquina un empleo de campanillas  ( más de uno debe andar decepcionado después del gasto), la fiesta empezó  a celebrarse en algunas discotecas de Madrid. Recuerdo como el evento fue recibido por un artículo del ya difunto periodista Francisco Umbral, titulado : "Idos a la mierda".

 La crítica  la hizo por lo que suponía de mimetismo colonialista con una potencia que sólo ha hecho que exportar sobre nosotros y en Europa en general, toda la basura cultural que venimos sufriendo ;  y Halloween es una más,  esto es, una falta de respeto hacia nuestros mayores y nuestros ancestros, algo digno de la estupidez  y el mal gusto yanqui, una fiesta más. En definitiva, un instrumento más del consumo que nos quieren imponer.  El último de todos, es  el dichoso Black Friday, al cual la crisis en la que ya estamos se ocupará pronto  de enterrar definitivamente, para suerte de todos nosotros.

Lo triste de todo esto es que la fiestetiza de Halloween la acabaron popularizando poco a poco en nuestros país, no el pueblo a la que le importaba un pepino, sino los maestros en las escuelas estatales y concertadas de primaria y los concejales en los ayuntamientos.

A los primeros les llaman la comunidad educativa, pero algo ha fallado en los escalones de su profesión o en las facultades de pedagogía para adoptar estas modas. En cuanto a los segundos, solo basta con contemplar en general  su  bajo nivel en muchos municipios, todo lo contrario de su destreza y habilidad para repartir con cualquier excusa pan y circo.


PD.- Que alguno quiera disfrutarla, esta en su derecho, el mismo que el mío para criticarla.


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