En unos días, la verdad, no salgo de mi asombro. He visto llenarse las calles y plazas de España en reivindicaciones a favor de que las capas de rentas mas baja, sobre todo los jóvenes, puedan acceder a la vivienda en alquiler o propiedad.
Tienen los jóvenes toda la razón del mundo y un poco más. La vivienda en alquiler se les lleva el 70% de su salario, cuando no a veces el 100 % y se ven obligados a vivir en habitaciones alquiladas a precio de oro. De esta forma el proyecto para formar una familia es imposible y menos con hijos. Pero lo que me extraña es que sea ahora y de golpe, sin anestesia, cuando ha saltado el problema. Y ha salido a la calle, porque vamos a ver, volvamos la vista atrás, hace 10 o 20 años, por ejemplo. En ese tiempo ya no se construía ni una sola vivienda de protección oficial, cuando antes de los años 80-85 del pasado siglo se construía en España más en protección oficial que en vivienda libre en cualquier pueblo o ciudad.
Cuando estudié la carrera de Derecho, la ley de Arrendamientos Urbanos vigente- estamos hablando de los años 70 de pasado siglo, databa de 1964 y salvo circunstancias excepcionales y perfectamente tasadas, declaraba todos los arrendamiento sujetos a prórroga indefinida. Eso ahora seria considerado " comunismo" por nuestra ignorante y neoliberal derecha. Además, la propia renta se revalorizaba por decretos del gobierno, a precios intervenidos, o como sumo se permitían las cláusulas de estabilización en los contratos donde como mucho los incrementos de renta podían fluctuar según el índice de precios al consumo ( IPC).
Pero llegó la democracia, la liberal, claro, y en el año 1985 con el famoso Decreto Ley 2/1985 conocido por Boyer, se abrió el contrato de arrendamiento a la autonomía de la voluntad de las partes, es decir a la posibilidad de pactar un tiempo determinado. Fueron tiempos de gobierno " socialistas". Más tarde otro "socialista", Borrel, limitó la duración del contrato de arrendamiento al plazo en ciertas ocasiones de tres años y otras de cinco. ( Ley 29/1994). La neoliberal derecha patria no lo había podido hacer mejor.
Después, estas medidas vinieron a juntarse con la total paralización de la construcción de la vivienda de protección oficial. Y así, la bomba habitacional se fue preparando durante los gobiernos de Mariano Rajoy y el " socialista" Pedro Sánchez.
Todos sabíamos que este coctel de contratos temporales de arrendamiento y nula construcción de vivienda social, iba a estallar. Pero todo el mundo miraba hacia otro lado.
Personalmente y durante más de ocho o nueve años, he repetido a todos los políticos municipales, autonómicos y nacionales, que he conocido que era necesario construir vivienda social. No es que nada me contestaran, peor aún, es que me miraron como un bicho raro, como si fuera un marciano. Lo mismo, me ha sucedido en reuniones frecuentadas por personas de rentas superiores a 40.000 euros años y vivienda propia : el desapego y la falta de empatía para con los demás era absoluta.
Aún me acuerdo, cuando hace bien poco el exministro delincuente, el tal Abalos, declaró a todo trapo que " la vivienda era un bien de comercio". Nadie se escandalizó, de tales declaraciones, por supuesto tampoco el resto de sus compañeros de gabinete, " comunistas" incluidos.
Hemos pasado 8 años distraídos desde el poder a base de feminismos diversos, guerras de sexos, derechos LGTBI, lenguaje inclusivo, Trans, ONGs bien subvencionadas, abortos mejorados ( todo para destruir la familia a lo woke) y sobre todo mucho dinero ( miles de millones) para los nazis ucranianos, no sea que Rusia, la " malvada", nos vaya a invadir. Por eso, tenemos brigadas enteras de nuestro ejército desplegadas en Finlandia o Eslovaquia, mientras descuidamos la frontera sur, donde el criminal rey de Marruecos nos sigue preparando nuevas agresiones a Ceuta y Melilla. Maravilloso.
Y en ese transito, nuestros pobres jóvenes, bien adormecidos por el pan y el circo, que desde el poder nos les ha faltado nunca, se han visto obligados a quedarse en la casa de sus padres o a malvivir en habitaciones pagadas a precios de lujo.
Han sido tiempos en los que, los ayuntamientos también, han permitido a más de un especulador garrapata desaprensivo licencias de obra en casas antiguas rehabilitadas para habitaciones a alquilar a buen precio; y a ninguno de ellos, con el apoyo de sus comunidades autónomas, se les ha ocurrido construir vivienda social. Y para qué vamos a hablar de nuestros sindicatos que en ese mismo tiempo nunca abrieron la boca y ahora, milagro, manifiestan su voluntad de ir la huelga general. Ver para creer.
El fracaso social y sobre todo moral, ha sido total, mientras cientos de miles de pensionistas muy bien dotados han vivido y viven la vida loca, viaje para aquí, viaje para allá. Me refiero por supuesto a rentas cercanas o superiores a los 3.000 euros mes en 14 pagas, que son casi un millón de personas.
Vuelvo al principio y me repito : no salgo de mi asombro, cuando ahora me encuentro a miles de personas movilizadas y acampadas en plazas, junto a ciertos políticos que no movieron un dedo durante años y años ante la evidente injusticia habitacional. Todos han aparecido como un rayo, como un meteorito, que nadie sabe de donde viene.
Tengo ya años. Felipe González y sus adláteres me tomaron el pelo en la llamada Transición. Después, y ya menos, pero también, me lo tomó Podemos y el llamado 15-M.
No me fío de lo que estoy viendo. Son tiempos en los que nuestros políticos occidentales, cada vez mas parecidos a una mafia de intereses, a través de sus centrales mediáticas no inducen a un conflicto con Rusia y sólo hacen que aumentar nuestro gasto en armamento.
Veremos lo que ocurre, pero " Algo huele a podrido en Dinamarca" ( Hamblet de Schekespeare).