lunes, 24 de agosto de 2020

¿ Estamos al final de nuestra larga decadencia ?

 

Cuando las cosas han sucedido es muy fácil explicar el pasado y son muchos los analistas que lo hacen. Pero nadie de ellos supo verlo siquiera un poco antes, ni lo vaticinó a más largo plazo, aunque a toro pasado son habituales los eruditos que imparten doctrina urbi e orbe, una vez acaecidos los acontecimientos. Porque vamos a ver : ¿ Quién anunció la caída del muro de Berlín ? ¿ Quién en tiempos de Yelsin y la caída de la URSS, supo ver el resurgimiento de Rusia gracias a la figura de Putin ? ¿ Quién adivinó que la próxima revolución latinomericana después de la cubana y nicacagüense sería la venezolana ?

La respuesta es sencilla : absolutamente nadie.

Sentadas estas bases me voy a atrever a pronosticar el futuro de nuestra nación para unos, estado para otros.

España desde 1808 en que fue invadida por Napoléon, gracias a la entrega que los venales borbones Carlos IV y su hijo Fernando VII hicieron al francés a cambio unos castillos y cotos de caza en el sur de Francia, comenzó una proceso de decadencia en plano inclinado, lánguido y lento, pero siempre en progresión. Los datos están ahí : nueva invasión francesa ( los cien mil hijos de San Luis) que restauró la monarquía absoluta y abolió la constitución de Cádiz ; pérdida de todas nuestras colonias en Latinoamérica excepto Cuba y Puerto Rico ; dos desarmotizaciones ( la de Mendizabal y Madoz ) que sólo consiguieron que aumentar los intereses de los terratenientes y el latifundio, dejando en la pobreza a amplias capas del campesinado ; tres sangrientas guerras carlistas y pérdida de los restos del imperio ( Cuba, Filipinas, Puerto Rico y las islas del Pacífico, Marianas, Palaos y las Carolinas) ; tardía e incompleta industrialización de España y expansión de la economía rentista ; la instauración de un régimen corrupto y caciquil hasta las cachas como fue la Restauración ; ruinosas guerras en Marruecos ( Rif), el aborto de dos intentos de regeneración como fueron las dos repúblicas ; dos dictaduras y una espantosa guerra civil que desangró a España, a la que siguió un régimen totalitario y fascista que duró nada mas y nada menos que 40 años. Y finalmente, una salida en falso de aquel régimen a través de una nueva restauración pseudodemocrática, que estos días da todo los signos de agotamiento.

Lo que le sucede a España a día de hoy es un problema sistémico ( quizá el final y último de todos los tristes acontecimientos narrados en líneas anteriores), en absoluto coyuntural y el país- no digamos su corrupta clase política- como enfermo grave que es, carece de pulso para afrontarlo.


Los signos del agotamiento e incapacidad para regenerarse son los siguientes :


1.- Al contrario que en 1898 y en la II República no existen movimientos sociales ni intelectuales que denuncien la situación. Mientras el país se hunde, todo es posmodernismo, superficialidad, cultura basura y comunicadores que sólo saben vivir del pesebre de un estado corrupto que los compra.

La oligarquía y caciquismo que denunciará Joaquín Costa a finales del siglo XIX, bajo otras formas sigue tan presente como entonces.

Una burbuja inmobiliaria de enormes proporciones, que casi desató el pánico financiero en el mundo occidental fue gestada en España. De forma histérica la población gritaba la nueva biblia que iba a salvar al mundo : " un piso nunca baja de precio". 

Aquello, al explotar, hundió todavía mas a este triste país y lo dejó endeudado sin retorno.


2.- España carece de soberanía en todos los órdenes. Es un país atrapado por los Estados Unidos en lo militar y político y en lo económico por la UE. Su margen de maniobra en este sentido es cero o menos de cero. No sé de qué presumen los patriotas de la banderita. ¿ Acaso de ser colonia ? O peor ¿ de ser los portavoces de los colonizadores?


3.- La nación vive de la deuda. Su endeudamiento declarado roza el 120 % de su PIB, pero en realidad después de las trampas contables, debe situarse en el 150%. Tan grave es la situación que el estado después de prohibir a los ayuntamientos numerosos gastos a través de medidas de estabilidad presupuestaria, ha decido apropiarse de todos los superavits muncipales obtenidos. Los ha tomado, requisado diríamos, mediante un préstamo forzoso impuesto a la corporaciones locales, que dice, irá devolviendo en cómodos plazos de unos 30 años.


4.- Si el BEC no nos comprara todos los bonos de deuda que emitimos, nadie nos la compraría. Y si nos la compraran sería a intereses astronómicos y garantías de lo mas leonino. En estos momentos, sólo los intereses de nuestra deuda se devuelven a través de nuevos préstamos o bonos que emitimos.

La casi totalidad de nuestra deuda está en manos extranjeras.

5.- De suponer la industria a finales de los años setenta de pasado siglo casi un 30% de nuestro PIB, hoy apenas llega al 12% y se concentra en muy pocas zonas de nuestro territorio.

Nuestra economía descansa en los servicios y el turismo de masas en más de un 20% del PIB, un sector de lo más vulnerable y de muy bajo valor añadido. Con la llegada del Covid, gran parte de él está tocado de muerte y el agujero que deja y va a dejar acumulativamente en forma de déficit año tras año pondrá en peligro las pensiones y los sueldos públicos.

6..- Se calcula la ayuda ( ojo, con condiciones, entre ayudas directas y nuevos préstamos) que la UE nos va a prestar debido a la pandemia del Covid 19 en unos 140.000 millones de euros. Pero el agujero presupuestario alcanza casi a 300.000 mil millones. Es decir, con esta ingente suma sólo podremos cubrir la mitad del boquete.

7.- Un 30% de la población o está en la pobreza o muy cerca de ella. El paro supera el 20% y sino fuera por los ERTES no quiero ni pensar en qué cifras nos moveríamos.

8.- Si los datos materiales son preocupantes, los espirituales y morales son peor. Comenzamos la “ envidiable” Transición, cediendo a Marruecos el Sahara junto con sus habitantes. Recuérdese que el Sahara era una provincia española y sus habitantes, los saharauis, españoles de pleno derecho con carné de identidad. Para acabarla de arreglar, incumplimos y seguimos incumpliendo el mandato de la ONU que nos obliga todavía a realizar un referéndum de autodeterminación en el territorio.

Esta es la fecha en que la mayoría de la clase política después de la ignominia, sigue mirando hacia otro lado.

Nada de extrañar, pues en otro capítulo- este más reciente como ha sido la epidemia del COVID- nuestra magnífica sanidad, asombro del mundo, dejó morir por falta de asistencia a más de 20.000 personas ancianas o aquejadas de graves patologías en la Comunidad de Madrid y alguna otra. Pero eso sí, quien disponía de mutua privada o se lo podía pagar fue asistido en la sanidad privada.

Este es el estado canalla en el que vivimos. Primero se vendió una parte de España y a casi 100.000 españoles a un reino tiránico, como es el Marroquí, y luego, dejó morir a mas de 20.000 por falta de asistencia. El que no lo quiera ver que no lo vea.

9.- Todo este desastre sistémico va a ser gestionado por una clase política que, como en la restauración, sólo mira por sus intereses y sueldos. Carece de ideales, conciencia nacional y decencia hundida como está hasta el cuello en corrupciones a cada cual mayor. La industria política que la sostiene a base de partidos financiados por el Estado e instituciones inservibles , para dar cobijo a sus protegidos, resulta por enorme, de lo mas oneroso e insostenible de todo punto.

La mediocridad de la clase política en general llama la atención de cualquiera. La política es simplemente un circo de muy baja calidad del que los españoles han desconectado. La abstención cada día gana más terreno, y bastante tiene la mayoría con sobrevivir.

10.- Somos quizá el primer país de la UE en consumo de cocaína y derivados del cannabis.

11.- La jefatura del estado, en forma de monarquía, está tocada de muerte gracias a la corrupta gestión del anterior rey. En estos momentos somos el hazmerreir de casi todo el planeta.

12.- El problema catalán sigue sin resolverse y aunque latente sólo hace que agravarse. Nadie hace nada por solucionar las tendencias centrífugas de otros territorios periféricos.

Podría seguir enumerando dolencias, como la de nuestro impresentable y nada independiente poder judicial, desprestigiado en toda Europa, pero no es el caso. El artículo sería interminable.

Las condiciones objetivas se dan para que el enfermo fallezca y su realidad política sea sustituida por cualquier otra, en cuyo diseño tristemente tendrán mucho que ver nuestros acreedores internacionales. Ellos serán los que, para garantizarse la devolución de sus capitales e intereses, trocearán nuestros activos mas rentables para ponerlos a producir y desmantelarán todo lo demás para zafarse de un gasto inútil e improductivo.

¿ Cuando sucederá? Nadie lo sabe. Pero no falta mucho. Vivir de la deuda y cada vez más deuda es imposible y ningún acreedor lo va a tolerar. Aún puede que se aceleré el desenlace, si nuestros acreedores ven interrumpida por cualquier circunstancia internacional su hasta ahora bonanza económica y favorable balanza de pagos, que les ha permitido financiarnos.

















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