Por si no tuviéramos poco con todo lo que sucede, este gobierno tan progresista él, nos ha condenado a que cuando un español sale a la calle a manifestarse, si es contra la agresión gringa a Venezuela aparece toda una chusma de venezolanos asilados en España y, como en los mejores tiempos de ETA y HERRI BATASUNA, insultan y tratan de impedir a los manifestantes españoles su legítimo derecho a exponer en público sus opiniones. Y aún más : berrean, injurian y gritan contra el presidente del gobierno, el que por otra parte, les ha concedido todo tipo ventajas sociales acogiéndolos. A esta chusma ignorante y violenta, las autoridades no les aplican la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana. Eso lo reservan para lo españoles.
Nuestra derecha madrileña, una vergüenza incluso para cualquier demócrata- cristiano o social demócrata tibio, los suele pasear por los platós de sus televisiones, viéndose avergonzados los periodistas al haberlos traído, habida cuenta los espectáculos que montan.
Fui testigo directo de una de estas provocaciones, intentado estos sujetos boicotear una conferencia en un local público municipal. Los alborotadores tuvieron que se ser desalojados por la policía.
Pues bien, de esta chusma, Pedrito Sánchez, se ha traído al país varios cientos de miles.
Y como estos le parecieran pocos, ha reforzado la importación con un buen número de ucranianos, que en lugar alistarse a filas en la guerra, se vienen dedicando por estos lugares a ejercer de nazis en la retaguardia y disfrutar de un estupendo tren de vida con dinero acumulado de dudoso origen. A un grupo de ellos, que recibían entrenamiento militar en cuarteles españoles, se les descubrió recientemente elaborando listas negras de españoles simpatizantes de Rusia.
No sucedió nada, la desvergonzada ministra de defensa, Margarita Robles, echó tierra encima y listo, a pesar de que de los hijos del criminal Stepan Bandera puede esperarse cualquier cosa.
Que debe haber ucranianos y venezolanos con comportamientos distintos, no lo dudo, pero la verdad los colectivos citados se hacen notar mucho, especialmente los venezolanos.
Pedrito, hombre maniobrero y trepa donde los haya, pero culturalmente vacío, va haciendo estas gracias.
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